Invertir donde reside la escala: trabajar dentro del gobierno para un impacto duradero

Invertir donde reside la escala: trabajar dentro del gobierno para un impacto duradero

Trabajando con socios gubernamentales en Colombia

 

Demasiados actores del desarrollo tratan al gobierno como una carrera de obstáculos lenta y tediosa. Realizan proyectos piloto al margen de la ley con la esperanza de que alguien se dé cuenta. Estas soluciones improvisadas pasan por alto algo fundamental: solo los sistemas públicos tienen el alcance y la obligación de servir a toda la población. 

Las soluciones alternativas pueden generar evidencia sólida e innovación, pero rara vez transforman los servicios a gran escala. ¿Por qué? Porque eluden a los gerentes, los presupuestos y las rutinas que convierten los resultados en políticas. Si el objetivo es la escalabilidad, la tarea no consiste en sortear al Estado, sino en mejorar su funcionamiento.

En IPA hemos aprendido que la pregunta clave no es si el gobierno debe hacer más o menos, sino cómo ayudarlo a mejorar su desempeño. En América Latina y el Caribe, donde muchas agencias públicas ya cuentan con una capacidad significativa, colaborar con ellas es la vía más segura para lograr un impacto a gran escala.

Por ejemplo, nuestra experiencia en Colombia demuestra que la colaboración con los gobiernos nos permite no solo diseñar, implementar y ampliar soluciones basadas en la evidencia, sino también crear las condiciones para un cambio sistémico duradero. Esto implica integrar la evidencia en las políticas y prácticas de manera rentable y escalable. Creemos que así es como la investigación trasciende los proyectos piloto aislados para llegar a poblaciones enteras, y cómo las soluciones siguen generando impacto mucho después de que finalizan los proyectos y los ciclos de financiación.

La eficacia del gobierno es la verdadera cuestión que deberíamos abordar.

¿Cómo pueden mejorar los gobiernos? Los gobiernos controlan más del 90 % del gasto social a nivel mundial, mientras que la filantropía y la ayuda exterior representan solo una pequeña parte en comparación. Si las organizaciones realmente quieren lograr un impacto a gran escala, deben colaborar con las instituciones que ya asumen la mayor parte de la responsabilidad y los recursos, y trabajar a través de ellas.

Sí, muchos programas públicos no cumplen con las expectativas. Pero el bajo rendimiento, ya sea por ineficiencia o ineficacia, no es inevitable; es un problema que tiene solución. Con la evidencia, las alianzas y el apoyo adecuados, los gobiernos pueden mejorar, y de hecho mejoran, la prestación de sus servicios. Lo hemos visto en la práctica: pequeñas inversiones específicas en la iteración y el perfeccionamiento de los programas gubernamentales pueden conducir a una mayor eficiencia y una mejor calidad de implementación.

Las instituciones públicas son, en última instancia, responsables ante la ciudadanía. Cuando las organizaciones integran la evidencia dentro de sus sistemas —y no fuera de ellos— contribuyen a alinear los programas con las prioridades nacionales, aumentan la implicación ciudadana y fortalecen las instituciones capaces de sostener el progreso a lo largo del tiempo.

Por lo tanto, el camino a seguir no consiste en eludir o sortear a los gobiernos, sino en trabajar junto con ellos y fortalecer su capacidad para lograr resultados.

El marco de “Evidencia a la Acción”

Para que la evidencia se traduzca en un impacto real, se necesita más que un estudio sólido. En IPA, hemos desarrollado y perfeccionado un conjunto de herramientas prácticas para trasladar la investigación a resultados tangibles a través de los sistemas gubernamentales. A continuación, explicamos cómo funciona en la práctica, con ejemplos de nuestro trabajo en políticas públicas en Colombia.

Laboratorios de GobiernoEl cambio se produce más rápidamente cuando las organizaciones trabajan desde dentro de las instituciones gubernamentales. Integrar equipos en las instituciones públicas genera confianza, alinea prioridades y acelera la adopción de evidencia. En Colombia, lo hemos logrado mediante la creación de una iniciativa innovadora. laboratorio dentro del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) — uno de varios laboratorios en todo el país. Estos laboratorios apoyan el diseño, el perfeccionamiento, la evaluación y la ampliación de programas que atienden a niños y familias en todo el país.

ColaboreLas soluciones duraderas se construyen, no se entregan. IPA codiseña programas con socios gubernamentales, combinando desde el principio evidencia rigurosa con conocimientos locales. Hemos adoptado este enfoque con ICBF para fortalecer las intervenciones en la primera infancia, con iNNpulsa (la Agencia Nacional de Emprendimiento e Innovación de Colombia) para desarrollar currículos de habilidades blandas para emprendedores, y con autoridades locales en Medellín, como la Secretaría de Seguridad, para fundamentar las estrategias de seguridad urbana.

Prueba y adaptaciónUtilizar la evidencia es un punto de partida, no una respuesta definitiva. Mediante ciclos de aprendizaje iterativos, perfeccionamos las soluciones en entornos reales.

Por ejemplo, en colaboración con ICBF, hemos refinado y evaluado iterativamente el impacto de Sanar para Crecer, una intervención basada en la atención plena para trabajadores del desarrollo infantil temprano, que nos ha permitido mejorar la implementación del programa y asegurar que impacte en las interacciones entre cuidadores y niños.

Monitorear para aprenderEl seguimiento y la evaluación no deben limitarse a la rendición de cuentas, sino que también deben impulsar el aprendizaje y la adaptación. Mediante nuestro enfoque de Seguimiento, Evaluación y Aprendizaje para gobiernos, ayudamos a nuestros socios a ir más allá del seguimiento centrado en el cumplimiento normativo y a construir sistemas que utilicen los datos para la mejora continua. Este cambio es tanto técnico como cultural, y fomenta una mentalidad que prioriza el uso de los datos para el aprendizaje y la toma de decisiones.

En conjunto, estas herramientas ayudan a cerrar la brecha entre la investigación y las políticas, pasando de estudios puntuales a la construcción de sistemas que aprenden, se adaptan y ofrecen mejores resultados a gran escala.

Antes de oponerte, considera esto.

Trabajar con los gobiernos no siempre es fácil y a menudo se malinterpreta. Aquí presentamos dos de las objeciones más comunes que escuchamos y por qué no se sostienen en la práctica:

“Es demasiado político”Sí, la formulación de políticas se da en el ámbito político, pero la evidencia puede desempeñar un papel fundamental al fundamentar las decisiones públicas en hechos. La evidencia no acaba con la política; reduce el alcance del debate, establece límites y facilita la acción entre las distintas facciones. La evidencia puede transformar una lucha ideológica en una negociación de concesiones. Los datos no son una solución mágica para superar la polarización, pero en momentos de crisis o reforma, los datos rigurosos pueden reducir el margen de error.

Un buen ejemplo es Ingreso Solidario, el programa de transferencia de efectivo de emergencia de Colombia lanzado durante la pandemia de COVID-19.

La evidencia de estudios existentes ayudó a tomar decisiones informadas sobre su continuidad, lo que permitió a los responsables políticos actuar con rapidez, transparencia y eficacia, incluso en un entorno muy tenso.

“Los pilotos nunca escalan”Muchos programas piloto fracasan en su escalabilidad, pero esto se debe a que las intervenciones no se diseñaron para ser escalables desde un principio. Cuando los pilotos se diseñan en colaboración con el gobierno, se integran a los sistemas de prestación de servicios existentes y se prueban en condiciones reales, tienen muchas más probabilidades de expandirse. Según nuestra experiencia, los programas con participación pública desde el inicio, como Sanar para Crecer o las iniciativas de primera infancia con ICBF, tienen muchas más probabilidades de crecer y perdurar.

Colaboración para el crecimiento: Una nota informativa para los financiadores

Necesitamos fomentar las condiciones para la escala dentro del gobierno—no se trata solo de la próxima buena idea. Los proyectos piloto también tienen cabida en esta historia, como vías de acceso dentro de los sistemas públicos, no como proyectos paralelos independientes.

Invertir en cambios sistémicos da sus frutos.Fortalecer la capacidad gubernamental mediante la financiación de una pequeña unidad de uso de evidencia dentro de las organizaciones públicas, cuya función sea ayudar a los responsables de los programas a tomar decisiones basadas en evidencia cada semana. Integrar la ejecución de proyectos piloto al aprendizaje institucional, realizándolos a través de canales públicos, utilizando datos administrativos y diseñándolos para actualizar manuales, capacitaciones y normas presupuestarias si resultan eficaces. Sanar para Crecer en Colombia es una prueba de concepto de cómo el sistema aprende de forma iterativa, no un caso aislado. Apoyar el ciclo completo de aprendizaje mediante la definición de problemas, análisis rápidos de evidencia, ciclos de prueba-medición-adaptación y revisiones estructuradas posteriores a la acción, y convertir estos ciclos en rutina, no en excepciones.

Redefinir el éxitoEvalúe el progreso a nivel sistémico. ¿Utilizaron los equipos evidencia para mejorar la viabilidad, la eficiencia y la efectividad? ¿Cómo influyó esto en la rentabilidad general? El verdadero éxito radica en valorar las correcciones de rumbo fundamentadas y premiar los programas que se adaptan o se detienen por razones justificadas, no solo aquellos que permanecen inalterados. Exija notas breves sobre las decisiones para garantizar la transparencia y crear un registro de aprendizaje para futuros equipos. Vaya más allá de las cifras y considere las capacidades: ¿Ha desarrollado su organización revisiones sistemáticas de la evidencia, un protocolo estándar para pruebas rápidas, un sistema confiable de intercambio de datos entre unidades y continuidad del conocimiento a pesar de los cambios de personal? Lo más importante es mantener los proyectos piloto conectados con el sistema en general. El éxito no consiste en elaborar un documento o informe, sino en que un proyecto piloto defina las directrices, la capacitación, los presupuestos y las adquisiciones, transformando la práctica en política.